La historia de la familia Isaías desde sus orígenes. Su llegada a Ecuador desde Líbano hace más de un siglo, los inicios de un legado plagado de éxito empresarial bajo el Grupo Isaías, su etapa más próspera dirigida por Roberto y William Isaías Dassum, la tristemente famosa quiebra de Filanbanco, líder de la corporación y el país durante décadas, y la hasta hoy activa persecución política sufrida por estos hermanos.

Roberto Isaías: El caso de persecución política más prolongado del continente

Roberto Isaías: El caso de persecución política más prolongado del continente

Roberto Isaías es un empresario con larga tradición en el mundo financiero de Ecuador. Su notoriedad internacional se debe al hecho de ser, junto a su hermano William, uno de los perseguidos políticos más conspicuous de todo el continente.

Roberto Isaías Dassum (Guayaquil, 16 de octubre de 1944) es el segundo de los cinco hijos de Estéfano Isaías Barquet y Amira Dassum y miembro destacado de la tercera generación de la saga de emprendedores Isaías, una de las más conocidas y exitosas de Ecuador.

Roberto quedó huérfano a muy temprana edad, por lo que fue educado por su tío el banquero, diplomático y filántropo de Guayaquil Nahim Isaías Barquet, asesinado en 1985 luego de ser secuestrado por un grupo guerrillero de extrema izquierda.

Roberto Isaías estudió Administración y Mercadeo Textil en Quito y más tarde, ingresó al Philadelphia College of Textile & Science, con el objeto de llevar las riendas de las empresas que su abuelo, Emilio Isaías, había fundado, entre ellas Indulana, una de las primeras textileras del continente dotadas de telares automáticos.

Roberto Isaías y Filanbanco

Como resultado del éxito continuo en el mundo de los textiles y otras industrias, la familia Isaías compró una participación mayoritaria en Caja de Ahorros La Filantrópica, un pequeño banco en Guayaquil, que más tarde se llamaría Filanbanco y se convertiría en la institución financiera más importante de Ecuador.

Tras la muerte de Nahím Isaías, Roberto Isaías asumió el comando del grupo empresarial y reemplazó a su tío como presidente ejecutivo.

Bajo la gestión de Roberto, Filanbanco se modernizó, adoptando nuevas tecnologías y lanzando productos financieros inéditos en el mercado ecuatoriano. La institución desarrolló una intensa actividad internacional, contribuyendo a la apertura de la economía, al tiempo que con sus políticas de créditos a emprendedores y pequeños propietarios del medio agrario y pesquero facilitó el desarrollo de sectores que hoy son emblemáticos dentro de la economía ecuatoriana, como el banano y el camarón .

La crisis de Ecuador a finales de los 90, producto de la debacle asiática, rusa y brasileña y de la caída dramática de los precios del petróleo afectó severamente a todo el sector financiero y por supuesto a Filanbanco, institución que manejaba el 60 por ciento del comercio exterior ecuatoriano y el 20 por ciento del negocio bancario del país. Esto obligó a Filanbanco de acuerdo a la Ley de Instituciones Financieras y Bancarias- a acudir a los préstamos de liquidez del Banco Central.

Tras aportar fondos propios para compensar esos préstamos, el 2 de diciembre de 1998, Roberto Isaías decidió junto a su hermano William, entregar el banco a la Agencia de Garantía de Depósitos (AGD). Filanbanco estaba sólido en sus cuentas, pero no pudo evitar sufrir problemas de liquidez. Durante esos meses tuvieron que cerrar una veintena de bancos a lo largo y ancho de Ecuador. Filanbanco fue traspasado al Ministerio de Finanzas y finalmente cerró sus puertas en julio de 2001, tras haber permanecido dos años y medio en manos del Estado Ecuatoriano.

El proceso de confiscación

En el año 2008 el gobierno socialista de Rafael Correa inició un proceso por “peculado bancario” en contra de los hermanos William y Roberto Isaías.

Mediante una medida administrativa, Correa confiscó todos los bienes y empresas del Grupo Isaías que incluían además del banco, cinco canales de televisión, tres periódicos, cinco revistas y cinco emisoras de radio, además de otras 200 empresas y bienes en propiedad del Grupo Isaías. Correa justificó la medida como una manera de “garantizar el pago de la acreencia de los depositantes del banco en el momento de su intervención”.

La realidad es que Filanbanco cumplió minuciosamente con todas sus responsabilidades con los depositantes hasta el año 1998, fecha en que pasó a manos del Estado ecuatoriano. Este hecho está corroborado por numerosos documentos que descansan en la Superintendencia de Bancos y Seguros de Ecuador.

No obstante, el gran objetivo de Rafael Correa era apoderarse de los medios de comunicación de los Isaías y utilizarlos para promocionar su Proyecto Constituyente.

La Asamblea Constituyente redactó un sin número de leyes absurdas y arbitrarias. Sin embargo, ninguna se compara al tristemente famoso Mandato Constituyente 13 que de manera explícita impedía a los jueces ecuatorianos conocer el proceso de confiscación en contra de los hermanos William y Roberto Isaías. El Mandato 13 establece como ley constitucional que todo juez o magistrado que intente conocer sobre el caso Isaías estará sujeto a la pérdida de su condición de juez o incluso a pagar con cárcel su atrevimiento de promover un juicio justo a efecto de esclarecer los hechos que rodean el caso Isaías.

La primera victoria legal

En el año 2016, un dictamen del Comité de Derechos Humanos de la ONU declaró que “la emisión del Mandato Constituyente Nº 13, constituía una seria violación a los derechos fundamentales de los hermanos Isaías. Destacados juristas del continente, como el colombiano Alberto Valencia Granada han declarado que el Mandato 13 “es el mayor adefesio jurídico en la historia del hemisferio occidental” al eliminar como norma constitucional el derecho al debido proceso.

El caso concreto es que el Comité de Derechos Humanos de la ONU no apenas sentenció que Rafael Correa había violado los derechos humanos de los Isaías sino además, ordenó la “total reparación” de todos las empresas y bienes confiscados en el 2008. El CDH también obliga al Estado ecuatoriano a publicar un descargo moral que restituya los daños a la reputación sufridos por la familia Isaías durante una década de injurias por parte del correismo.

Estados Unidos niega la deportación

Roberto Isaías vive desde el año 2000 en Miami, sur de la Florida. Sin embargo, no por ello el Estado ecuatoriano ha cesado en su política de acosos e intimidación contra los Isaías. Ni siquiera la declaración de la ONU ha servido para hacer ver a la clase política ecuatoriana que debe compensar a los Isaías, tal y como ordena el Comité de Derechos Humanos. Todo lo contrario el objetivo se ha concentrado en solicitar la extradición de los hermanos Isaías, solicitud que ha sido negada repetidas veces por parte del Sistema Judicial de los Estados Unidos.

La última oportunidad para negar la deportación le correspondió a la la jueza Kathleen Williams, del Circuito Federal de Florida, al no encontrar méritos suficientes para activar un proceso de deportación. Este ha sido el más reciente episodio legal sufrido por Roberto Isaías y su hermano William dos empresarios ecuatorianos  que inadvertidamente han terminado siendo el caso de persecución política más prolongado en nuestro continente.

Una gran pérdida para Roberto Isaías, y para Ecuador

Es lamentable que un país emergente como Ecuador, haya renunciado al empuje y la energía productiva de Roberto Isaías y su hermano William.

Son 100 años de éxitos empresariales que se han perdido, en parte impulsada por la familia Isaías. La mezquindad, la persecución y la existencia de un poder judicial corrupto y penetrado por la parcialidad política acabaron con un legado lleno de éxitos empresariales y oportunidades de crecimiento y empleo para el pueblo ecuatoriano.

“Nuestra labor en Ecuador -dice Roberto Isaías- se ha visto dramáticamente truncada. Ecuador siempre vivirá en nuestros corazones, sin embargo, nos toca encarar con entusiasmo la tarea de generar riqueza y oportunidades en otros países, particularmente en los Estados Unidos. Esa ha sido nuestra pasión por tres generaciones, desde que Emilio Isaías llegará al Ecuador huyendo de la pobreza y la necesidad extremas.”

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